UN HOMICIDIO HECHO VIDA

 


Aquel perfume que se escabulle sobre tu badana,

es el recuerdo pasional de las amapolas,

el instinto que me ínsita abrazar la sombra de tu pecho que

con ansias palpita rebeldía y no latidos.

 

Pulsaciones que al besarte ocasionan

un paro cardiaco más que un bombeo sanguíneo;

es sentir como tus labios provocan una muerte lenta

en un alma con ganas de vivir.

 

Sabía que al nadar sobre tu cuerpo

las olas de tus caricias cometían sigilosamente un homicidio,

un crimen donde la causa fueron disparos de excitación

y la cura besos de amor.




Escrito por Maria Diaz
D. Santiago C

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