UN ORGASMO HECHO RELIGIÓN.
Mi cuerpo florece con
el marco de tus besos,
en ellos encontré
un sinfín de canciones;
melodías permanentes que
melodías permanentes que
se danzan al ritmo del amor.
Peculiar baile donde en tu espalda habitán
las huellas de mis perniciosas manos.
Un salto al vacío en el cual
las mariposas se fugan de su órbita;
y el furor de tu alma junto a la mía
es tan ardiente como el mismísimo infierno.
No cabe duda de que quiero escribirte y recitarte
en cada orgasmo, convertirte en una religión
en la que cada domingo tu pecho y
tus intrépidas piernas se transformen
en el templo de una santa eucaristía.
Y es que yo sin tí no podría vivir,
tú eres plomo y yo soy pluma.
Eres el camino que pone en marcha mi destino,
el terremoto que ahuyenta mis temores y acelera mis latidos.
Eres el diario que no solo quiero que
lleves mi nombre sino también mi apellido.
Escrito por María Diaz
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