YA NO HAY VIDA
Te llame incluso donde no había vida
una simple mirada que merecía rencarnar;
me quede esperando que resurgieras,
lo se, lo lamento, espere mucho donde quedaba poco,
quizás nada.
Supe que el infierno ni te merecía,
ni mis besos, ni mis lagrimas,
que mis labios ya te despedían
y mis caderas te sepultaban poco a poco.
Entendí que ya no eres para mi,
que dejaste marchitar mi alma
y mi ilusión de tenerte se detuvo,
no es más, tu tiempo y el mío ya murió.
Adiós.
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