UN ESQUIZOFRÉNICO ENAMORADO
Al verte, en aquel bar,
Supe que eras una bomba atómica con
tacones,
Que tus sensuales piernas derramaban el
deseo inoportuno
Que yo apetecía en aquella noche.
Desde entonces,
te impregnaste en el recuerdo de un
esquizofrénico
que en medio de pesadillas
intenta amar con libertad
Aunque me cueste cavilar tu voz
Desearía escucharla cada amanecer;
Quizás en unos cuantos gemidos
donde tu cuerpo sacude mi vida
con el terremoto de tus caderas
Lo sé, tengo esa silueta lujuriosa
Enmarcada en la sien
Enjaulada, tácita,
Matándome lentamente,
Cada vez que trato de no recordarte.
Maldita sea el día en que te vi,
Ni tus labios saborear, ni tu piel deleitar.
Maldito sea aquel bar
Donde la muerte prevalece por encima de la realidad
María Diaz
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