SALMOS BAJO LA LUNA
Recuerdo verte a través del retrovisor,
lucias un cabello sedoso y bastante luminoso,
una vestimenta mas que estimulante,
una piel intachable, unos labios dulces,
y un aroma extravagante y amargo
de aquel perfume que llamaba aun mas mi atención.
Solías reflejar el calor que necesitaba en tiempos de invierno,
la efervescencia contemporánea que requería en las madrugadas de soledad,
la suavidad de unas manos melodiosas que quisiese tocar y deleitar,
la chica a la cual le recitaría salmos bajo la luna,
hasta llegar al principio del placer.
Mientras en las tinieblas te escabulles a través de mis ojos,
el palpito de mi alma te quería aun mas,
incluso al verte por un par de minutos,
y aun así viviría en un laberinto de vesania,
siendo un hombre deshabitado no te harían falta los versos prohibidos.
Amor de una noche,
de un instante,
que mis pupilar se dilataron al verte,
ni tu nombre saber, ni tus piernas tocar, ni tu espíritu sentir.
Se que eres el llano en llamas de un pobre maniático dentro de un aforismo irracional.
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